domingo, 8 de julio de 2012

La desición final


Las elecciones acabaron, no de la manera justa ni como yo quería, pero tenemos nuevo representante.
El Partido Revolucionario Institucional (PRI) regresa al poder con su candidato y ahora presidente de la república, Enrique Peña Nieto.
Tal vez llegó al poder con mentiras, engaños, comprando votos; o bien, tal vez la mayoría sí votamos por él, solo que nos queremos lavar las manos diciendo que no. Lo único cierto es  que, como hace seis años,  jamás sabremos quién fue el ganador de estas elecciones.
Debemos ser conscientes de que esto es lo que, aparentemente, la mayoría decidimos, no hay marcha atrás, todo está dicho. No sé si para bien o para mal, pero el PRI ha regresado, tal vez estamos juzgando demasiado, pero no nos dan las armas suficientes para confiar un poco en este partido, ni mucho menos en nuestro respetable y honorable presidente.
Sin embargo, las cosas son así, y por más marchas, mítines, protestas, los resultados no van a cambiar en lo absoluto. Pero no por ello crean que debemos dejar que esto pase sexenio tras sexenio. La mejor manera de evitarlo es teniendo mayor participación en la sociedad, seguir de cerca todo lo que ésta persona hará con él país, no quedarnos callados, ni mucho menos conformarnos con lo que nos quieran dar.
Lo cierto es que algunos sectores de la sociedad hemos despertado nuestra conciencia acerca de la política, hemos aprendido a no dejarnos llevar por lo que la televisión nos cuenta, hemos aprendido   a participar y a tener voz, hemos sabido informarnos y sobre razonar para poder tomar una decisión.
Desgraciadamente, hay otros sectores sociales que aún  viven en su mundo de caramelo, creen que todo se les va a resolver con ir a contarle sus problemas a Laura, o a platicar de sus Cosas de la vida con Rocío. Debemos dejar atrás esta cultura degradante de hacerle caso a la televisión, de decir, actuar, hablar y reproducir todo lo que en ella se transmite, pues de eso se valen las personas corruptas e incompetentes para engañar y desafortunadamente, convencer a la gente.
Ya es tiempo de madurar nuestro pensamiento, cambiar nuestros hábitos, cambiar nuestra vida, hacer que esta sociedad no se hunda más, porque independientemente del gobierno que esté a la cabeza, el progreso del país está en nuestras manos, es nuestra responsabilidad y no la de una solo persona.
Solo cambiando como sociedad, podremos hacer cambiar el rumbo del país. Está en nosotros lograrlo.