Las elecciones acabaron, no de la manera justa ni como yo
quería, pero tenemos nuevo representante.
El Partido Revolucionario Institucional (PRI) regresa al
poder con su candidato y ahora presidente de la república, Enrique Peña Nieto.
Tal vez llegó al poder con mentiras, engaños, comprando
votos; o bien, tal vez la mayoría sí votamos por él, solo que nos queremos
lavar las manos diciendo que no. Lo único cierto es que, como hace seis años, jamás sabremos quién fue el ganador de estas
elecciones.
Debemos ser conscientes de que esto es lo que,
aparentemente, la mayoría decidimos, no hay marcha atrás, todo está dicho. No
sé si para bien o para mal, pero el PRI ha regresado, tal vez estamos juzgando
demasiado, pero no nos dan las armas suficientes para confiar un poco en este
partido, ni mucho menos en nuestro respetable
y honorable presidente.
Sin embargo, las cosas son así, y por más marchas, mítines,
protestas, los resultados no van a cambiar en lo absoluto. Pero no por ello crean
que debemos dejar que esto pase sexenio tras sexenio. La mejor manera de
evitarlo es teniendo mayor participación en la sociedad, seguir de cerca todo
lo que ésta persona hará con él país, no quedarnos callados, ni mucho menos
conformarnos con lo que nos quieran dar.
Lo cierto es que algunos sectores de la sociedad hemos
despertado nuestra conciencia acerca de la política, hemos aprendido a no
dejarnos llevar por lo que la televisión nos cuenta, hemos aprendido a
participar y a tener voz, hemos sabido informarnos y sobre razonar para poder
tomar una decisión.
Desgraciadamente, hay otros sectores sociales que aún viven en su mundo de caramelo, creen que todo se les va a resolver con ir a
contarle sus problemas a Laura, o a
platicar de sus Cosas de la vida con
Rocío. Debemos dejar atrás esta cultura degradante de hacerle caso a la televisión,
de decir, actuar, hablar y reproducir todo lo que en ella se transmite, pues de
eso se valen las personas corruptas e incompetentes para engañar y
desafortunadamente, convencer a la gente.
Ya es tiempo de madurar nuestro pensamiento, cambiar
nuestros hábitos, cambiar nuestra vida, hacer que esta sociedad no se hunda
más, porque independientemente del gobierno que esté a la cabeza, el progreso
del país está en nuestras manos, es nuestra responsabilidad y no la de una solo
persona.
Solo cambiando como sociedad, podremos hacer cambiar el
rumbo del país. Está en nosotros lograrlo.